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Miguel Uribe Londoño, el candidato que heredó una tragedia política y quiere ser presidente de Colombia

26 de mayo, 2026

La política colombiana volvió a quedar marcada por el fantasma de la violencia. El asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay no solo generó conmoción nacional, también abrió una nueva crisis dentro del escenario electoral rumbo a las presidenciales.


El dirigente conservador fue atacado el 7 de junio de 2025 durante un acto político en Bogotá. Tras permanecer 65 días internado en estado crítico, su muerte fue confirmada el 11 de agosto. Desde entonces, el caso reactivó uno de los mayores temores históricos de Colombia: el regreso de los magnicidios al centro de la disputa política.


El impacto del crimen alteró por completo la campaña presidencial. Y quien terminó ocupando el centro de la escena fue su padre, Miguel Uribe Londoño, hoy convertido en candidato presidencial y protagonista de una fuerte controversia nacional.

El padre que heredó la candidatura

Hasta antes del atentado, Uribe Londoño mantenía un perfil bajo dentro de la política colombiana. Economista y empresario, contaba con vínculos históricos dentro de sectores conservadores, aunque lejos del nivel de exposición que había alcanzado su hijo. Tras el asesinato, el partido Centro Democrático impulsó su candidatura como continuidad del proyecto político de Miguel Uribe Turbay.


“Hijo amado, yo me haré cargo”, escribió entonces, en un mensaje que rápidamente se convirtió en símbolo de su campaña.
Desde ese momento, su discurso comenzó a girar alrededor de tres ejes: justicia por el crimen, continuidad política y cuestionamientos directos a las instituciones encargadas de la investigación.

Desde ese momento, su discurso comenzó a girar alrededor de tres ejes: justicia por el crimen, continuidad política y cuestionamientos directos a las instituciones encargadas de la investigación.

Las declaraciones que sacudieron a Colombia

La tensión política aumentó cuando Uribe Londoño aseguró públicamente que no descarta responsabilidades dentro de sectores cercanos ideológicamente a la propia derecha colombiana.

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“Sería un error asumir de antemano quién está detrás”, afirmó en una entrevista reciente.
La frase generó un fuerte impacto dentro del conservadurismo colombiano, especialmente porque rompe con la narrativa tradicional que suele atribuir este tipo de ataques únicamente a enemigos políticos externos.


Además, el candidato aseguró que analiza acudir a la Corte Penal Internacional si considera que las instituciones colombianas no logran identificar a los responsables intelectuales del asesinato.


Sus declaraciones profundizaron las divisiones dentro de la derecha y abrieron un debate incómodo sobre las relaciones históricas entre política, poder regional y estructuras criminales en Colombia.

Un país marcado por los magnicidios

La muerte de Miguel Uribe Turbay volvió a colocar a Colombia frente a una estadística desalentadora. Con su asesinato, el país sumó al menos ocho grandes candidatos presidenciales o figuras políticas nacionales asesinadas en su historia reciente.
La lista incluye nombres emblemáticos como:


Jorge Eliécer Gaitán, asesinado en 1948.
Jaime Pardo Leal, asesinado en 1987.
Luis Carlos Galán, asesinado en 1989.
Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado en 1990.
Carlos Pizarro Leongómez, asesinado en 1990.
Álvaro Gómez Hurtado, asesinado en 1995.


Según datos de la Misión de Observación Electoral (MOE), en los primeros cuatro meses de 2025 fueron asesinados 34 líderes políticos, sociales y comunales en Colombia.
Y de acuerdo con Indepaz, más de 100 líderes sociales y políticos murieron asesinados ese mismo año.
El atentado contra Uribe Turbay ocurrió en medio de ese contexto.