Internacionales

40 muertos y una Francia bajo el calor extremo

24 de junio, 2026

Por Daniel Fernando Mejía Lozano
Corresponsal desde París, Francia

El verano ha comenzado oficialmente en Francia y ya vive una emergencia climática que las autoridades describen como excepcional. Al menos 40 personas han muerto, decenas de millones permanecen bajo alerta y las temperaturas extremas han transformado la vida cotidiana en uno de los países más visitados del mundo.

Desde las orillas del Sena hasta las costas del Mediterráneo, Francia enfrenta una ola de calor que los meteorólogos califican como una de las más intensas desde 2003, el año en que una canícula sin precedentes provocó cerca de 15.000 muertes en el país y más de 70.000 en Europa.

Esta vez, las cifras vuelven a generar preocupación

Las autoridades han informado que al menos 40 personas han fallecido en accidentes relacionados con el calor, principalmente por ahogamientos en playas, lagos y ríos, mientras otras muertes son objeto de investigación por parte de los servicios sanitarios. Entre los hechos más dramáticos figura la muerte de dos niños de dos y cuatro años encontrados dentro de un automóvil en el sur de Francia durante una jornada marcada por temperaturas extremas.

Mientras tanto, Météo-France mantiene bajo vigilancia a cerca de 39 millones de habitantes y ha decretado la alerta roja en 54 departamentos, una situación que afecta a gran parte del territorio nacional.

“Nos disponemos a vivir cuatro de los días más calurosos jamás registrados en Francia”, advirtieron los servicios meteorológicos.

En ciudades como Burdeos, Nantes, Tours y Poitiers los termómetros superaron los 40 ºC, mientras algunas localidades del centro del país registraron temperaturas cercanas a los 43 ºC.

Pero quizás uno de los fenómenos que más preocupa a los especialistas son las noches tropicales. En París, Rennes y Limoges las temperaturas no descendieron de los 24 grados, dificultando el descanso y aumentando los riesgos para ancianos y personas vulnerables.

El gobierno activa la alerta máxima

El primer ministro François Bayrou calificó la situación como una “prueba para la nación” y aseguró que todos los servicios del Estado permanecen movilizados.

Por su parte, la ministra de Transición Ecológica, Agnès Pannier-Runacher, afirmó que Francia enfrenta “un episodio climático excepcional cuyo impacto demuestra la necesidad de acelerar las políticas de adaptación”.

La ministra de Educación, Élisabeth Borne, anunció medidas especiales para los establecimientos escolares y confirmó el cierre parcial o total de más de 1.300 escuelas en distintas regiones del país.

“Debemos proteger a los niños y a los más vulnerables. La prioridad es la salud”, señaló.

Los hospitales también han reforzado los servicios de urgencias, mientras las autoridades locales han abierto centros climatizados y ampliado los horarios de parques y jardines públicos.

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París busca refugio

En la capital francesa, donde el verano suele atraer a millones de turistas, las fuentes públicas y los parques se han convertido en refugios improvisados.

La imagen de visitantes buscando sombra frente a la Torre Eiffel o refrescándose junto al Sena refleja una nueva realidad para una ciudad históricamente asociada a temperaturas moderadas.

Las estaciones del metro, muchas de ellas sin aire acondicionado, se han convertido en uno de los lugares más difíciles para los usuarios, mientras las empresas ferroviarias han debido adaptar sus operaciones ante el riesgo de deformación de las vías.

El fantasma de 2003

La actual crisis climática inevitablemente recuerda la tragedia de hace dos décadas.

En agosto de 2003, Francia sufrió una de las peores catástrofes sanitarias de su historia reciente. Miles de personas mayores murieron en medio de un sistema que no estaba preparado para responder a temperaturas extremas.

Aquella tragedia cambió para siempre las políticas públicas del país.

Hoy, los sistemas de alerta temprana, los protocolos hospitalarios y los planes especiales para personas vulnerables han permitido una respuesta más rápida. Sin embargo, los científicos advierten que el verdadero desafío apenas comienza.

Un continente que se recalienta

Según Météo-France, más de la mitad de las olas de calor registradas desde 1947 se han producido en los últimos quince años.

Los climatólogos coinciden en que Europa es el continente que más rápidamente se está calentando en el planeta y que episodios como el actual serán cada vez más frecuentes y severos.

“No se trata de un fenómeno aislado. Es una señal de lo que será el clima europeo en las próximas décadas”, han advertido expertos franceses.

Mientras las temperaturas continúan en niveles históricos, Francia intenta resistir una emergencia que ha puesto a prueba hospitales, escuelas, transportes y servicios públicos.

Y mientras millones de personas buscan un poco de sombra en medio del verano más sofocante de los últimos años, una pregunta comienza a instalarse en el debate público francés:

¿Está Europa preparada para convivir con un clima que ya no se parece al que conocieron las generaciones anteriores?