Internacionales

«Apadrinando Sueños»: Educar para transformar

20 de mayo, 2026

«Por el futuro de los jóvenes rurales en Colombia«

Albita Neira
Activista social
CEO Fundación Mujer Mariposa
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En América Latina, miles de jóvenes enfrentan diariamente una realidad compleja para acceder y mantenerse en la educación superior. Aunque muchos logran terminar la escuela con enormes esfuerzos, llegar a la universidad sigue siendo un privilegio para gran parte de la población, especialmente para quienes viven en zonas rurales o provienen de familias con bajos recursos.

La desigualdad económica continúa siendo una de las principales barreras. Muchos jóvenes no abandonan sus estudios por falta de talento o de visión, sino porque deben trabajar para ayudar a sus familias, porque no tienen dinero para el transporte, para los materiales académicos, para la conectividad o incluso para su alimentación diaria. En numerosos casos, la universidad más cercana está a varias horas de distancia de sus comunidades.

En contextos rurales de Latinoamérica, estudiar también implica enfrentar brechas históricas: Menor acceso a infraestructura educativa, menos oportunidades tecnológicas y limitadas redes de apoyo. Esto afecta especialmente a jóvenes campesinos e indígenas, quienes muchas veces deben luchar el doble para acceder a las mismas oportunidades. Colombia no es la excepción, un país donde la brecha educativa sigue siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo, es imperativo que los gobiernos, las empresas y las instituciones educativas enfoquen sus esfuerzos en los jóvenes.

Inspirados en el mensaje de Nelson Mandela: «La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo», nace Apadrinando Sueños, iniciativa liderada por la Fundación Universitaria Juan de Castellanos, una Institución de Educación Superior Colombiana, de la Iglesia Católica, creada por la Arquidiócesis de Tunja, en el departamento de Boyacá debidamente aprobada por el Ministerio de Educación Nacional del país, que está constituida por una comunidad de personas iguales en su dignidad humana, de la que son parte el personal directivo y administrativo, los estudiantes, los docentes y los graduados, presidida por el señor arzobispo de Tunja, la cual se ha destacado como una institución comprometida con la formación de jóvenes rurales. Esta labor se enfoca en brindar oportunidades educativas a aquellos jóvenes provenientes de zonas rurales de Boyacá, Casanare y Santander, cuyas familias, de recursos limitados, luchan para costear los gastos asociados con la educación superior, tales como matrícula, materiales y alojamiento.

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Aunque estas familias rurales se esfuerzan por garantizar la educación de sus hijos, muchas veces se enfrentan a dificultades adicionales, especialmente en lo que respeta a la alimentación durante el tiempo que los jóvenes permanecen en la universidad. La escasez de recursos impide que estos estudiantes puedan acceder a una dieta adecuada, viéndose obligados a buscar alternativas para alimentarse correctamente. A pesar de estas adversidades, estos jóvenes demuestran una notable determinación y sacrificio al perseguir su educación superior. Su situación los define como individuos luchadores, motivados por mejorar sus propias vidas y las de sus familias a través de la educación. Aunque enfrentan desafíos significativos, mantienen una firme voluntad de superación y un deseo genuino de aprovechar al máximo las oportunidades que la universidad les brinda.

Es un ejemplo concreto de cómo la solidaridad y la educación pueden ser la base de una transformación social profunda, abriendo oportunidades a jóvenes permitiéndoles acceder a la educación superior, una herramienta fundamental para la transformación social. Este proyecto une corazones solidarios, personas altruistas y padrinos que creen en el poder de la educación. Personas que entienden que detrás de cada estudiante hay una historia de esfuerzo, de sacrificio y de esperanza.

Siendo coherente con la misión, a partir la comunicación y el poder de visibilizar las realidades sociales, desde París, Francia, la Fundación Iberoamericana Mujer Mariposa en cabeza de Albita Neira co-funder y directora de la organización se une a esta iniciativa amplificando, dando eco y asumiendo este apadrinamiento como un compromiso real con la transformación social. Porque cuando una sociedad decide invertir en la educación de sus jóvenes, no solo cambia una historia individual: cambia generaciones enteras.

“Apadrinando Sueños” nació para demostrar que la solidaridad también puede convertirse en oportunidades, que el apoyo correcto puede evitar que un talento se pierda y que detrás de cada joven acompañado existe una posibilidad más para construir un país con menos desigualdad y más esperanza.

Hoy no solo se apadrinan estudiantes. Se respaldan proyectos de vida, fortaleciendo futuros y sembrando oportunidades donde antes existían límites. Porque transformar realidades comienza cuando alguien decide creer en los sueños de otro.